• EL DEBATE

Azcona, obispo amazónico: “En esos ritos está el diablo”

“En esos rituales está el demonio, hay magia. Nuestra Señora no es la Pachamama, es la Virgen de Nazaret”, afirmó el obispo emérito de Belem, José Luis Azcona Hermoso. Esta reacción contra los ritos paganos realizados en Roma recientemente proviene de un obispo amazónico, que conoce la Amazonía más que muchos padres sinodales. “Lo que hemos visto en estos días son escandalosos sacrilegios demoníacos. Nosotros en la Amazonía lo sabemos bien”.

“En esos rituales está el demonio, hay magia. Nuestra Señora no es la Pachamama, es la Virgen de Nazaret”. No lo dice la Nuova BQ, ni siquiera ninguno de los misteriosos “justicieros” que han arrojado al Tíber las figuras-ídolos de las que se han hablado mucho en estos días. Lo dice nada más y nada menos que un obispo y, además, un obispo amazónico. Precisamente uno de esos pastores que, según el discurso sinodal, debería reconocer en los ídolos arrojados al río una especie de himno a la vida o a la fertilidad, como lamentablemente fue comunicado por las instituciones vaticanas.

Obviamente, no encontrarán sus palabras en los boletines oficiales del Sínodo. Aunque, siendo obispo emérito de Belém, de la plena Amazonía, tendría el derecho de hablar más que muchos otros que hemos visto en estos días.

Pero José Luiz Azcona Hermoso, obispo emérito de la prelatura de Marajó, en el estado de Pará, no es un obispo complaciente. Sobre todo, porque criticó abiertamente el Instrumentum laboris del Sínodo (lea aquí). Y, además, dijo su opinión sobre los ritos paganos amazónicos que en estos días se han celebrado en el Vaticano (comenzando por la ceremonia realizada en los Jardines Vaticanos ante la presencia del Papa), durante la Misa que celebró el pasado 16 de octubre en la hermosa Catedral de Belém, ubicada en la capital del estado y que casualmente lleva el nombre de Nuestra Señora de Nazaret (MIRA EL VIDEO AQUÍ).

“Lo que está sucediendo refleja de manera negativa los principios teológicos y pastorales presentes en el Instrumentum laboris - aseguró -. Me refiero a lo que ha sucedido y que muchos hermanos han visto y saben, pero para lo cual se necesita el discernimiento del Espíritu Santo, ese que tanto menciona nuestro querido Papa Francisco. Y debemos distinguir lo que proviene del diablo o de la mente humana, de lo que proviene del Espíritu Santo. Este discernimiento es fundamental para pertenecer a la Iglesia y mucho más para evangelizar”.

El prelado hizo referencia a un encuentro realizado en Brasilia por la Repam, previo al Sínodo, el pasado mes de junio, y durante el cual se llevaron a cabo varios “rituales indígenas con invocaciones y oraciones en las que también participaron algunos obispos”. Luego mencionó la ceremonia realizada en el Vaticano.

“Son cuestiones fundamentales y aquí en la Amazonía sabemos el significado de Macumba o de Condomblè (son ritos mágicos y maldiciones, provenientes del noreste de Brasil y del estado de Bahía), las cuales son frecuentes aquí”, dijo al final de su sermón, que duró más de 45 minutos.

En su homilía el obispo Azcona afirmó que “estas celebraciones dependen de los espíritus que se evocan y es evidente que esto es brujería, de la cual nos advierte la carta de San Pablo a los Gálatas, en el capítulo V, versículo 29, cuando denuncia el pecado de la idolatría que es incompatible con el Evangelio y con la misión”.

Azcona también metió en guardia sobre el culto a la Pachamama y a la Madre Tierra “que fue veneraba en el Vaticano. Son diosas como Cibeles (de la antigüedad clásica) o como la diosa Astarte adorada en Babilonia, ambas expresan la fertilidad de la mujer. La invocación de las estatuillas frente a las cuales incluso algunos religiosos se han inclinado en el Vaticano (y no digo la congregación a la que pertenecen...) es la invocación de un poder mítico, el de la Madre Tierra, al que se piden bendiciones para la humanidad o gestos de gratitud. Son escandalosos sacrilegios demoníacos, especialmente para los pequeños que no saben discernir”.

Luego, a modo de conclusión, dijo: “La madre tierra no debe ser adorada porque todo, incluso la tierra, está bajo el dominio de Jesucristo. No es posible que existan espíritus con un poder igual o mayor que el de Nuestro Señor o que el de la Virgen María”.

Y, arrancando un aplauso liberador, reiteró que “la Pachamama no es y nunca será la Virgen María. Decir que esa estatua representa a la Virgen es una mentira. Ella no es la señora de la Amazonía porque la única señora de la Amazonía es María de Nazaret. No hagamos mezclas sincretistas. Todo esto es imposible: la Madre de Dios es la Reina del Cielo y de la tierra”.

Son las palabras de un obispo amazónico que habló frente a una audiencia amazónica en una de las capitales de la Amazonía. Entonces vale preguntarse: ¿estamos seguros de que en Roma conocen la región con la que están lidiando en estos días? ¿Tal vez la Amazonía de la que se habla es solo un lugar teológico tomado como rehén por una determinada manera de hacer la misión, con el objetivo de distorsionar la doctrina e introducir una nueva fe?

Traducción de Marinellys Tremamunno